martes, 30 de septiembre de 2008

Lo que sucedió, sucedió, y hay que desprenderse de ello. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas que ya no existen, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado con nosotros. Los hechos pasan y hay que dejarlos ir… Por eso es tan importante destruir recuerdos, cambiar de casa, deshacerse de aquellos documentos por tirar o aquellos libros por regalar. Noviazgos y amistades que no clausuran, posibilidades de regresar, necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron y silencios que lo invadieron todo. Cerrar capítulos, decirse a uno mismo que nada de esto volverá, pero no por orgullo ni soberbia, sino porque ya no encajamos ahí; ni en ese lugar, ni en esa habitación, ni en ese círculo, ni en ese corazón que tanto nos retiene. Todos cambiamos, y si uno ya no es el mismo que cuando se fue, quizás no exista nada a lo que volver.

Paulo Coelho.



Ojala pudiera decir lo mismo.!

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